La palabra "Habitar" escrita en letras grandes y elegantes en un fondo blanco.

CÓMO NACIÓ

Antes de acompañar a nadie, recorrí cada uno de estos pasos en mi propia vida.

Mujer sentada en una silla, descansando su rostro con su mano, frente a cortinas blancas, en un ambiente cálido y tranquilo.

01 · LEER

Empecé sentada del otro lado, como paciente. Lo primero fue aprender a leer lo que me sucedía: qué se repetía, aunque cambiaran las personas y los lugares. Dónde estaban mis fidelidades. Qué creencias decidían por mí sin que yo lo supiera.

02 · NOMBRAR

Crecí, como tanta gente, con una idea muy extendida: si ignoro el miedo, se va. Si no miro el dolor, desaparece. Nombrar fue lo contrario, y pidió valentía. Decir estoy triste, estoy alegre, tengo miedo. Decir también no sé hacer esto.

Y aprendí a respetar el no puedo. Hay no puedos que son reales. Puedes tener el mapa completo, el paso uno, el dos y el tres, y aun así no saber cómo llegar. O saber que llegar significaría renunciar a cosas que en este momento no sabes soltar ni cambiar. Nombrar eso también es verdad.

03 · RECONOCER

Mujer sentada en una silla de madera en un balcón, sosteniendo una taza, disfrutando del sol a través de un ventanal grande con árboles en el fondo.

Después vino reconocer cómo todo eso afectaba mi vida, y sobre todo mis decisiones. Y distinguir qué era mío y qué no.

Ahí empecé a devolver. Creencias, acuerdos, lealtades que el sistema sostenía y que yo cargaba como propias. Devolver a mi madre, a mi padre, a mi pareja, lo que era suyo. Devolver lo que es de cada quien es dejar de cargarlo en su lugar.

04 · ELEGIR

Con esa claridad llegó la pregunta: ¿con qué me quedo? Porque no todo lo que se lee y se nombra duele. También aparece lo que vale, lo que sostiene, lo que quiero conservar. Elegir es quedarse con eso, desde un lugar distinto al automático.

Mujer sonriendo, sentada en alfombra en un parque, con árboles y arbustos en el fondo, leyendo un libro.

5 · HABITAR

Cuando empecé en terapia me sentía como una casita en remodelación. Pasaba el tiempo acomodándola para que los demás pudieran habitarla, y yo me quedaba fuera.

Habitarme es entrar. Con todo lo que soy: lo que puedo nombrar, lo que puedo reconocer, lo que puedo elegir, y también lo que sigue en obra. Contenerme. Tomarme. Ese es el paso que da nombre a todo.

Con los años entendí que todo lo que había aprendido podía convivir en un mismo lugar. A esa manera de mirar la llamo CSI.

Así nació HabitarTE: primero lo recorrí, después le di forma. Si al leer esto algo se movió en ti, ya empezaste a leer.