CÓMO NACIÓ
Antes de acompañar a nadie, recorrí cada uno de estos pasos en mi propia vida.
01 · LEER
Empecé sentada del otro lado, como paciente. Lo primero fue aprender a leer lo que me sucedía: qué se repetía, aunque cambiaran las personas y los lugares. Dónde estaban mis fidelidades. Qué creencias decidían por mí sin que yo lo supiera.
02 · NOMBRAR
Crecí, como tanta gente, con una idea muy extendida: si ignoro el miedo, se va. Si no miro el dolor, desaparece. Nombrar fue lo contrario, y pidió valentía. Decir estoy triste, estoy alegre, tengo miedo. Decir también no sé hacer esto.
Y aprendí a respetar el no puedo. Hay no puedos que son reales. Puedes tener el mapa completo, el paso uno, el dos y el tres, y aun así no saber cómo llegar. O saber que llegar significaría renunciar a cosas que en este momento no sabes soltar ni cambiar. Nombrar eso también es verdad.
03 · RECONOCER
Después vino reconocer cómo todo eso afectaba mi vida, y sobre todo mis decisiones. Y distinguir qué era mío y qué no.
Ahí empecé a devolver. Creencias, acuerdos, lealtades que el sistema sostenía y que yo cargaba como propias. Devolver a mi madre, a mi padre, a mi pareja, lo que era suyo. Devolver lo que es de cada quien es dejar de cargarlo en su lugar.
04 · ELEGIR
Con esa claridad llegó la pregunta: ¿con qué me quedo? Porque no todo lo que se lee y se nombra duele. También aparece lo que vale, lo que sostiene, lo que quiero conservar. Elegir es quedarse con eso, desde un lugar distinto al automático.
5 · HABITAR
Cuando empecé en terapia me sentía como una casita en remodelación. Pasaba el tiempo acomodándola para que los demás pudieran habitarla, y yo me quedaba fuera.
Habitarme es entrar. Con todo lo que soy: lo que puedo nombrar, lo que puedo reconocer, lo que puedo elegir, y también lo que sigue en obra. Contenerme. Tomarme. Ese es el paso que da nombre a todo.